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COP 20: crecimiento y oportunidades de desarrollo

“Existen cada vez más ejemplos alrededor del mundo de que una economía baja en emisiones ofrece oportunidades de empleo, innovación y competitividad. Los primeros países que adopten esas medidas van a tener ventajas en el mundo del comercio internacional a futuro”. Así de claro es Sam Bickersteth, CEO del Climate Development Knowledge Network, a propósito de la importancia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

El espacio de negociación donde la gran mayoría de países discuten cómo reducir dicha emisión es la Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés), cuya última edición, como sabemos, se desarrolló en Lima. En ella participaron representantes de 196 naciones.

¿Por qué le debería interesar la COP al Perú? Porque es uno de los países más vulnerables ante los efectos del cambio climático. Estos no solo comprenden temas ecosistémicos, sino que afectan directamente a las personas y a las actividades económicas que realizan, más aún si están relacionadas a los recursos naturales.

Según la investigación elaborada por Paola Vargas para el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y titulada “El cambio climático y sus efectos en el Perú”, de no tomarse medidas adecuadas, el PBI de nuestro país hacia el año 2050 será entre 20% y 23,4% menor del que se lograría en un escenario sin cambio climático.

En efecto, cada vez son más discutidos los efectos de las emisiones de GEI en la salud de las personas y en su desarrollo cognitivo. No creemos que sea casualidad que, según la OMS, Lima —como muchas otras ciudades del Perú— tiene uno de los peores estándares de calidad en el mundo y, al mismo tiempo, nuestros niños muestran los peores desempeños en las distintas pruebas de habilidades y conocimientos, como la prueba PISA.

Por ello, que el Perú busque tener políticas de Estado orientadas a reducir las emisiones de GEI le abre las puertas para ser un potencial aliado en tratados de comercio internacional y lo vuelve más competitivo frente a otras naciones, al tiempo que protege a sus ciudadanos, que serán personas más productivas y saludables. Reducir las emisiones de ninguna manera desalentará las inversiones —como sostienen algunos—, pues a nivel global el crecimiento “verde” del que se habla implica separar el crecimiento económico de la emisión de GEI.

De hecho, la reducción de emisiones de GEI ha abierto un nuevo mundo de proyectos empresariales e ideas de negocio que representan oportunidades de desarrollo e inversión. Por ejemplo, el proyecto Planificación ante el Cambio Climático (PlanCC) de Ministerio del Ambiente ha identificado 77 opciones de mitigación de GEI. De ellas, 33 implicarían inversiones adicionales por más de S/. 7300 millones (26% de la cartera de proyectos que actualmente maneja ProInversión).

Que el Perú haya sido anfitrión y organizador de la COP 20 constituye una oportunidad para fortalecer la institucionalidad que el país necesita, pues la coordinación intersectorial es esencial para el avance de estas medidas. Es decir, se espera que cada vez más los proyectos nacionales tomen en cuenta el cambio climático como un factor.

Pese a escándalos políticos recientes, la COP 20 logró poner en agenda el tema del cambio climático y su impacto en el desarrollo global. Ya no es un tema de ambientalistas, sino uno que nos convoca a todos. Propongámonos desarrollar políticas que contribuyan a aminorar la emisión de GEI, nos protejan de los efectos del cambio climático y nos hagan más productivos en aras de un desarrollo sostenible.

 

Este post ha sido escrito con la colaboración de Alejandra Sota, asistente de investigación en Videnza Consultores.

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Aprovecho para cerrar este post deseándoles a todos unas ¡felices fiestas y un 2015 exitoso! Regresamos en enero.

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