Acreditación de la calidad educativa: sugerencias para retomarla

Motivado por los pobres resultados educativos de los últimos años, el Estado peruano venía promoviendo la acreditación de la calidad de la gestión educativa. Se trataba de una estrategia que buscaba garantizar que las instituciones educativas (públicas y privadas) ofrecieran un servicio que permitiera mejorar progresivamente los resultados educativos y de formación.

Sin embargo, diversos problemas vienen limitando la voluntad del Ministerio de Educación (Minedu) de seguir adelante con la acreditación. El primero de ellos es la brecha en infraestructura. Esto porque, mientras un porcentaje significativo de colegios públicos no cumple con los requisitos mínimos de infraestructura y equipamiento, otro está en tal situación que se le considera “en riesgo”.

Es por ello que proponemos empezar retomando el proceso de acreditación en aquellos colegios cuya infraestructura está en buen estado, mientras se hace la inversión necesaria en mejorar el resto. Concretamente, con las instituciones educativas que han sido construidas o reparadas gracias a la colaboración del sector privado mediante mecanismos como el de obras por impuestos, por ejemplo. De esta manera, los colegios tendrían ya de arranque una adecuada infraestructura y equipamiento, requisitos mínimos para asegurar un servicio educativo de calidad.

La segunda gran limitación para que el proceso de acreditación sea exitoso es la falta de capacidades de los directores y de los demás miembros llamados a integrar las comisiones de autoevaluación elegidas democráticamente. Ante esta situación, creemos pertinente plantear que este proceso se realice bajo un esquema de acompañamiento permanente. De esta manera, la plana directiva y la comisión contarían con el respaldo técnico necesario para llevar a cabo un proceso eficiente de autoevaluación que conduzca a la elaboración de un plan de mejora correctamente priorizado y costeado.

Para que la acreditación sea una herramienta que efectivamente contribuya a atender el problema de la baja calidad de la educación debe, además, cumplir con dos funciones adicionales: 1) orientar a las instituciones educativas para que gestionen sus procesos y recursos y tomen decisiones en función a su mejora permanente, y 2) proveer información a las instituciones educativas y a las instancias del Estado y de la sociedad civil involucradas en este proceso para la correcta toma de decisiones.

“Necesitamos un director que tenga poder de decisión, que sea un líder pedagógico y que sea un líder que asigne recursos”, dijo el ministro de Educación, Jaime Saavedra, en su celebrada exposición en la última CADE. Trabajemos todos en esa dirección.

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PD. Hace unas semanas se conoció que más de 14,000 maestros con nombramiento interino podrán ingresar a la Carrera Pública Magisterial gracias a una evaluación excepcional que realizará el Minedu el próximo 29 de marzo.

Para ello, el ministerio publicó la relación preliminar de los maestros que podrán dar la prueba, así como los colegios a los que pertenecen. Interesante fue ver que, para absolver cualquier consulta al respecto, el Minedu ofrecía brindar una videoconferencia interactiva desde su página web institucional.

 

Janice Seinfeld

Directora ejecutiva de Videnza Consultores

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