Cuando la edad sí cuenta para estudiar (II)

En el post anterior presenté un breve análisis de la situación de personas en extraedad escolar en el Perú; es decir, aquellas con dos o más años de atraso respecto a la edad sugerida para el grado correspondiente. Ahora toca el turno de las propuestas de solución que, aunque están pensadas para los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA) que atienden a este grupo de personas, en muchos casos son extrapolables a la Educación Básica Regular (EBR).

  • Compromiso político y garantía de mayor presupuesto. Como mencioné en el post anterior, resulta fundamental incertar la problemática de la extraedad escolar en la agenda pública y con ello comprometer a autoridades de diferentes instancias: centrales, regionales, departamentales y locales, tanto a nivel del sector como a nivel político. Pero, para revertir la situación actual se requerirá, además, del aumento del presupuesto asignado a los CEBA. Solo así se podrá diseñar nuevos materiales educativos, contratar a docentes exclusivos, brindar capacitaciones, mejorar la infraestructura, etc.
  • Capacitaciones a los docentes. Es necesario que las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL) y el Ministerio de Educación (Minedu) realicen capacitaciones especialmente diseñadas para estos docentes, donde se los familiarice con el perfil del estudiante de EBA.
  • Docentes polivalentes. Al tratarse de grupos estudiantiles heterogéneos, los docentes deben estar capacitados para enseñar a adolescentes, jóvenes y adultos, incluso en un mismo salón de clases.
  • Trabajo socioemocional y tutorías. Se requiere que los docentes puedan generar espacios de acompañamiento y orientación como círculos de diálogo, círculos de aprendizaje y tutorías individuales en donde se intercambien experiencias, pero que también sirvan para detectar áreas que requieran apoyo educacional, personal y socioemocional.
  • Diagnóstico inicial del estudiante. Esto a fin de identificar variables de interés: desde sus características personales y nivel académico, hasta potenciales problemas socioemocionales, situación laboral, entre otros. Solo así el docente podrá determinar aspectos relevantes que requieren refuerzo, así como la metodología de enseñanza a seguir (más ejemplos prácticos aplicados a problemas que se enfrenta en el día a día, tipo de lenguaje, etc.). 
  • Infraestructura. El Minedu y las UGEL, mediante un trabajo de monitoreo de las instituciones educativas, deberían velar por la no discriminación de la EBA frente a la EBR, principalmente por el uso compartido de la infraestructura. De igual manera, ambas instituciones deben garantizar a los CEBA una adecuada infraestructura. Una alternativa sería indagar si los Centros de Educación Técnico-Productiva (CETPROS) tienen mayor disponibilidad de espacio que las instituciones educativas.

Para poder hacer efectiva esta propuesta tocaría que el Minedu, como ente rector del sector, establezca los lineamientos generales y las actividades y acciones a seguir. Empecemos ya!

 

Janice Seinfeld

Directora ejecutiva de Videnza Consultores

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