Toma de decisiones en salud con evidencia científica: la vitamina C y el resfriado común

Cuántas veces hemos escuchado a nuestros familiares o amigos dar recomendaciones para prevenir o tratar enfermedades. Por citar un ejemplo, hablemos de lo relacionado a la vitamina C y la prevención del resfriado común. Esta enfermedad producida por virus es una de las infecciones respiratorias más frecuentes. ¿Cuántas personas cercanas a usted toman vitamina C de manera preventiva? ¿Usted lo hace o lo ha hecho? ¿Se ha preguntado si verdaderamente el ácido ascórbico (así también se le conoce a la vitamina C) permite evitar un resfriado común?

A lo largo de la historia la investigación científica en salud ha servido de base para formular recomendaciones tanto a nivel individual (propias de la medicina clínica) como colectiva (relativas a la salud pública). No obstante, en muchas oportunidades se transmite información sobre el efecto de intervenciones en salud que no tiene base en la evidencia científica. Un gran problema es que en el quehacer diario no podemos discernir qué información proviene de la evaluación de investigación científica de calidad y cuál constituye una tradición oral sin base científica.

Para nuestro ejemplo, ¿se imagina que usted deba leer una gran cantidad de artículos sobre el efecto de la vitamina C en el resfriado común? Ello no solo le tomaría muchísimo tiempo, sino que además necesitaría haber desarrollado habilidades de lectura crítica de estudios científicos en salud. Es precisamente esta necesidad una de las bases para el desarrollo de métodos que analizan de manera crítica y rigurosa los estudios primarios, y sintetizan la información: estudios de síntesis, estudios secundarios o revisiones sistemáticas.

Son múltiples las aproximaciones metodológicas que tiene la ciencia para ayudarnos en la toma de decisiones con respecto a nuestra salud. Los científicos alrededor del mundo damos a conocer nuestras investigaciones a través de publicaciones en revistas científicas que cuentan con revisiones objetivas y rigurosas por parte de académicos con alta experticia en diversas áreas del conocimiento. Si nuestro trabajo supera el rígido proceso de revisión, se logra su publicación y su consecuente difusión en la academia. Por supuesto, puede haber muchos equipos de investigadores estudiando el efecto de una intervención en particular sobre la salud (tecnología sanitaria), lo que deriva en varias publicaciones en diferentes revistas.

Una revisión sistemática de buena calidad publicada el año 2013 por Hemilä y Chalker mostró que en la población general no disminuyó la frecuencia de nuevos casos de resfriado común entre las personas que tomaron suplementos con vitamina C frente a quienes no recibieron este suplemento. Solo en el caso de las personas con actividad física intensa se observó que el riesgo de resfriado disminuyó cuando recibieron el suplemento (existen otros resultados en este metaanálisis, pero para efectos didácticos presentamos únicamente estos dos). Ahora cuenta usted con información valiosa que le permitirá decidir si utiliza o no la suplementación con la vitamina C.

Las revisiones sistemáticas nos permite tomar decisiones basadas en evidencia científica respecto a nuestra salud, la de familiares o allegados. Ahora imagínese que usted debe de decidir ya no solo por su salud, la de sus familiares o allegados, sino por la de todos los recién nacidos del país, o por la de todos los pacientes con diabetes mellitus de una región. Es en estos contextos más complejos que la evaluación de tecnologías sanitarias —que incluye las revisiones sistemáticas como una de sus herramientas— puede jugar un rol fundamental para informar la toma de decisiones a nivel de salud colectiva.

 

Edward Mezones-Holguín MD MSc, investigador principal

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