Planes dominados

Como parte de su propuesta para mejorar el Reglamento General de Tarifas, el Osiptel busca prohibir la comercialización de planes con atributos similares, pero con condiciones menos ventajosas para los usuarios. A este tipo de plan, en su propuesta de regulación, el organismo regulador de las telecomunicaciones lo denomina plan tarifario dominado por atributos. Por ejemplo, si una misma empresa móvil oferta un plan de S/ 100 con llamadas ilimitadas y 10 GB de internet, y otro plan que, al mismo precio, ofrece llamadas ilimitadas pero 12 GB de internet, entonces se dice que el primer plan es una opción dominada del segundo.

Ante la presencia de planes dominados, el Osiptel propone principalmente lo siguiente: prohibir planes tarifarios dominados por atributos y hacer que las operadoras brinden a cada uno de sus abonados (postpago o control) la información de por lo menos tres planes tarifarios con menores niveles de gasto para el abonado. ¿Qué está detrás de esta decisión? Pues nada menos que conceptos que provienen de la economía del comportamiento. Veamos.

La teoría económica neoclásica asume que los individuos tomamos decisiones de manera racional. En consecuencia, al momento de elegir, las alternativas irrelevantes (por ejemplo, los planes tarifarios dominados) no deberían importar porque el consumidor racional simplemente descartaría estas opciones dominadas y estas no tendrían por qué ser siquiera prohibidas por los reguladores. Sin embargo, la evidencia empírica demuestra que, en muchas situaciones, las elecciones de las personas sí se ven influenciadas por la presencia de opciones dominadas. Uno de los casos más comunes y más estudiados, donde la elección entre dos alternativas se ve afectada por una dominada, es el fenómeno conocido como “efecto atracción” o “efecto señuelo” (Huber, Payne & Puto, 1982).

Consideremos el siguiente ejemplo:

Para este caso, la teoría económica neoclásica predice que la opción “S” no debería tener ningún efecto entre las preferencias por las opciones “A” o “B”. Sin embargo, al ser la opción “S” una alternativa claramente dominada por la opción “B” —por el mismo precio, la opción “S” ofrece menos beneficios—, lo que sucede es que la opción “S” actúa como un “señuelo” y genera que la opción “B” se vuelva más atractiva. Así, el efecto atracción o señuelo consiste en incrementar la probabilidad de elección de una opción denominada “objetivo” mediante la introducción de una alternativa que sea similar a la opción objetivo, pero que sea dominada por esta.

Ahora bien, ¿justifica la existencia de este efecto y de otros sesgos cognitivos como, por ejemplo, la posible sobrecarga de opciones entre los operadores de telefonía, la prohibición de comercializar planes dominados? Desde mi perspectiva, y siguiendo las recomendaciones de Thaler y Sunstein, autores del libro Nudge¸ la idea no es restringir ni prohibir ninguna opción, sino utilizar aspectos del contexto en el que se toman las decisiones para ayudar a las personas a hacerlo más eficientemente.

En esa línea, la segunda medida planteada por Osiptel —brindar información a los abonados sobre planes más ventajosos— podría, con algunos ajustes, resultar útil. Por ejemplo, si cada vez que tengamos que pagar nuestro servicio de celular, nuestro operador nos informara de manera simple si el plan que tenemos contratado es el ideal para nuestro consumo o si existe otro mejor para nosotros, entonces podríamos optimizar nuestra elección y cambiar en caso sea necesario a un plan que resulte más económico para nuestro nivel de consumo. Esto, como se puede ver en las imágenes compartidas, ya se hace en otros países.

Si bien no comparto la idea de prohibir los planes dominados, considero importante que el Osiptel haya empezado a tomar en cuenta la teoría de la economía del comportamiento como parte de su política de protección al consumidor. Tal como se hizo en Colombia con el respaldo de la OECD, la idea es utilizar los conceptos de las ciencias conductuales para que el proceso de toma de decisiones de los usuarios pueda ser adecuado para la satisfacción de sus necesidades, lo que fomentará la competencia y la calidad de los servicios.

Por Nicolás Besich 

Investigador principal de Videnza Consultores

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