Estándares de datos en salud

Lo invito a visitar, al mediodía o por la noche, un restaurante o bodega que tenga un televisor encendido. Seguro comprobará que sintonizan los intonsos “realities”, muestra de estos tiempos de extraversión bombardeados por sensaciones, datos e información que no aportan conocimiento y, obviamente, no construyen un mejor país.

Creo que la mayoría de peruanos compartimos la perspectiva que el desarrollo de una sociedad basada en información es importante, incluso para nuestra propia vida. Veamos algunos conceptos clave: los datos son hechos sin relación entre sí —como la serie de números 280721—, mientras que la información es un conjunto de datos a los que se les da sentido mediante un vínculo o una descripción —28 de julio del 2021, por ejemplo—. El conocimiento, a su vez, es un conjunto de representaciones entretejidas basadas en información y que incluyen análisis, interpretación y argumentación. Es lo que nos lleva a saber que la fecha presentada es la del bicentenario de la Independencia del Perú, hito para reflexionar y lograr cambios relevantes.

Más información, mayor bienestar

El desarrollo de este proceso (datos, información, conocimiento) es relevante al abordar temas críticos como la salud de las personas. Por ejemplo, ¿somos conscientes del riesgo que corremos si nos administran un medicamento al cual somos alérgicos? ¿O que para un médico es difícil conocer en tiempo real la disponibilidad de camas hospitalarias o los servicios de emergencia en los centros hospitalarios de su ciudad? Imagínese qué pasaría si alguno de nosotros o un familiar los requiere. Estas situaciones se pueden y se deben evitar.

Para empezar a construir este ciclo virtuoso, el Estado debe aplicar un concepto ya normado en el DS 024-2005, pero que hasta la fecha no se implementa: las identificaciones estándar de datos en salud (IEDS). Estas definen un “idioma” común para registrar y conocer quiénes son las personas y cuáles son sus dolencias, los procedimientos y los tratamientos que necesitan, así como dónde los recibieron. Esta información facilita la atención en los servicios de salud y permite tomar mejores decisiones.

Si bien los países vecinos empezaron este camino años después que el Perú, han avanzado bastante más. En Chile y Colombia se ha progresado mucho en la implementación de la historia clínica electrónica, y en Argentina se emplea estándares de información para la trazabilidad de los medicamentos de mayor riesgo o alto costo. ¿El secreto? La persistencia de una decisión en el tiempo, con equipos renovados periódicamente, pero que mantienen una línea de trabajo constante.

¿Nuestro país, con tanto “ruido”, podrá lograr la reflexión y firmeza necesarias para que los gestores públicos —a pesar de que son eventualmente reemplazados— tomen una decisión al respecto y la mantengan en el tiempo? Difícil, pero no imposible. Una fecha tan importante como el bicentenario nos lo impone.

Por : César Amaro

Sea saludable, ¿lea la etiqueta?

No hay una relación causa-efecto comprobada entre el etiquetado nutricional y la adopción de dietas más saludables

Todo fumador es consciente del daño que dicha afición le produce y, sin embargo, sigue haciéndolo. En contraposición, el deporte genera indudables beneficios en la salud, pero no siempre optamos por practicarlo. Esto porque tomamos decisiones irracionales, priorizamos el corto plazo y buscamos retribuciones inmediatas.

Siendo ese el escenario, ¿tiene algún efecto en los consumidores el etiquetado que alerta sobre altos contenidos de azúcar, sodio, grasas saturadas y grasas trans en productos procesados? Como sabemos, el Gobierno observó la norma aprobada por el Congreso de la República conocida como el semáforo nutricional de tres colores: verde, ámbar y rojo. Este método, diseñado por la Food Standard Agency del Reino Unido y más extendido en Brasil y en Europa, no está exento de críticas. De hecho, según sus criterios el aceite de oliva y los frutos secos —probadamente beneficiosos— quedan dentro de la categoría roja de alimentos.

En contraposición, el Ministerio de Salud (Minsa) defiende el etiquetado con sellos en forma de octógonos, similar al que se usa en Chile. Si bien este formato viene demostrando ser una mejor herramienta para informar, vayamos más allá.

¿Fomentará que los peruanos restrinjamos el consumo de carbohidratos, dulces y grasas, e incorporemos más verduras en nuestra dieta diaria? ¿Tendrá como resultado disminuir la obesidad, la diabetes, el cáncer y demás enfermedades que derivan de la ingesta excesiva de comida chatarra?

Intentar cambiar los hábitos de los consumidores desde etiquetas nutricionales obligatorias es una solución parcial porque, volviendo al corto plazo, lo que priorizamos es el sabor. Hasta la fecha no hay una relación causa-efecto comprobada entre el etiquetado nutricional y la adopción de dietas más saludables. Y para diseñar políticas públicas efectivas necesitamos evidencia.

El economista Michael L. Marlow, autor del texto “Label Nudges?”, sostiene que para demostrar que el etiquetado nutricional mejora la salud pública se deben dar los siguientes cuatro hechos sucesivos: que los consumidores lean las etiquetas, las entiendan, mejoren sus elecciones de alimentos como consecuencia de ello, y que esta decisión genere mejoras objetivas en su salud.

Un estudio en Nueva York sobre la ley que exige que las cadenas de restaurantes publiquen la cantidad de calorías de sus platos demostró que esta medida no varió el consumo. En la Unión Europea, incluir el detalle de la información nutricional es obligatorio, aunque puede presentarse en formatos distintos: tabla de composición, semáforo nutricional o cantidades diarias orientativas. Finalmente, en el Reino Unido el uso del semáforo alimenticio es voluntario y tiene el respaldo de grandes cadenas de alimentos.

Entonces, ¿cómo avanzamos hacia esquemas de alimentación más saludables en nuestro país? Un modelo interesante de política entre Estado y sector privado lo encontramos en Singapur. Implementado por el Health Promotion Board y conocido como Healthier Choice Symbol, otorga sellos de calidad a alimentos procesados que cumplen con ciertos parámetros técnicos. Para obtenerlos, las empresas aplican voluntariamente y muchas incluso han adecuado sus productos para cumplir con estándares más saludables. Sugeriría que en el Perú empecemos por respetar los estándares propuestos por la Organización Mundial de la Salud, casi tres veces más estrictos que los del Minsa.

Provocar cambios en los hábitos alimentarios de los ciudadanos es el gran reto que tenemos por delante. Y para encontrar la opción más efectiva queda mucho por hacer y mucho por estudiar. Necesitamos predictibilidad.

Por:  Janice Seinfeld

Publicada en el Comercio el 21 de abril del 2018

Anemia en gestantes en el Perú, ¿cuál es la solución? (Parte 1)

Veamos algunas cifras del Perú entre los años 2010 y 2016: el PBI creció en 30%, la pobreza monetaria se redujo de 30.8% a 20.7% y la desnutrición crónica infantil pasó de 23% a 13%. Sin embargo, la tasa de anemia en embarazadas disminuyó únicamente 32.6% a 27.9% según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes). ¿Cómo acelerar este proceso?

En nuestro organismo, la hemoglobina es la encargada de transportar el oxígeno por la sangre a las diferentes células del cuerpo, y de tomar de ellas el dióxido de carbono. Cuando los niveles de hemoglobina disminuyen por debajo de los valores necesarios para satisfacer las necesidades del organismo, padecemos de anemia. En las gestantes, es una de las causas prevenibles más comunes de mortalidad materna. Además, si se presenta durante los primeros dos trimestres de gestación, las probabilidades del bebé de nacer prematuro y con bajo peso aumentan. En niños y adolescentes, la anemia afecta el desarrollo cognitivo, y en adultos disminuye la productividad.

La causa más común de anemia es el déficit de hierro. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que “las embarazadas tomen un suplemento diario por vía oral de hierro y ácido fólico con entre 30 y 60 mg de hierro elemental y 400 µg (0,4 mg) de ácido fólico”. En esa línea, en el Perú existe una Norma Técnica de Salud que establece la suplementación con hierro y ácido fólico para prevenir y tratar la anemia en gestantes, complementada con actividades de consejería y seguimiento para garantizar adherencia al tratamiento. Esta última implica tomar la medicación cumpliendo adecuadamente la dosificación y el tiempo prescritos.

Pese a que tomar suplementos de hierro y ácido fólico reduce la anemia, y que en países en desarrollo se han implementado políticas de suplementación universal en establecimientos de salud públicos, no se ha logrado disminuir significativamente la anemia en gestantes. De hecho, la OMS estima que más de 40% de gestantes en el mundo sufren anemia.

La principal limitación de estos programas de suplementación es la falta de adherencia al tratamiento. En el Perú, según la Endes, 29.3% de las gestantes no consumieron el suplemento de hierro y ácido fólico durante el embarazo o lo hicieron por menos de 60 días. ¿Cómo lograr que efectivamente cumplan el tratamiento? En Videnza Consultores estamos revisando literatura especializada y realizando entrevistas con expertos para proponer estrategias que combatan este problema. En nuestro siguiente post compartiremos los resultados.

Por: Nicolás Besich

Cortar por lo sano

¿Sabía usted que en nuestro país existe el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares), encargado de realizar buena parte de las compras de productos farmacéuticos requeridos a nivel nacional? Sin embargo, el acceso a medicamentos sigue presentando dos tipos de problemas: disponibilidad y asequibilidad.

Según la última evaluación de disponibilidad de medicamentos en establecimientos de salud públicos realizada por la Digemid (Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas) a nivel nacional, cerca del 70% tiene un nivel de disponibilidad regular o bajo. Solo las direcciones regionales de salud de Ayacucho y Tacna contaron con más del 30% de establecimientos en un nivel óptimo de disponibilidad (mayor a 90%).

Esta deficiencia lleva a que los pacientes deban buscar sus medicamentos en boticas o farmacias privadas, enfrentando un alto gasto de bolsillo. Según el Banco Mundial, este gasto es de alrededor del 30%, cifra que supera el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, de 20%.

En salud entendemos la asequibilidad como la posibilidad de acceder a medicamentos sin poner en riesgo las finanzas familiares. Según cifras del INEI al 2016, el 46.3% de la población del Perú está asegurada al Seguro Integral de Salud (SIS), por lo que su acceso a medicamentos depende significativamente de que el SIS los financie. Pero, según Ensusalud (2015), solo el 45% de los pacientes de consulta externa atendidos en establecimientos del Minsa o de Gobiernos regionales recibe todos sus medicamentos.

La Digemid es la autoridad responsable de definir las políticas y normas referidas a dispositivos médicos y productos farmacéuticos y sanitarios. Está a cargo de la autorización, el control y la vigilancia de los establecimientos farmacéuticos y los productos mencionados, rol en el cual presenta múltiples falencias. Además, desde el año 2002 está enfocada en conducir las actividades vinculadas al abastecimiento de medicamentos en el sector público. Es decir, realiza una función adicional importante, que debiera desarrollar el Cenares, pero sin lograr cumplir sus mandatos medulares establecidos por ley.

Urge romper con esta inercia instalada desde hace más de una década: delimitar bien los roles de la Digemid y el Cenares y fortalecer ambas instituciones centrándolas a sus competencias medulares. Este último debe liderar el abastecimiento público de los productos. De lo contrario, la débil conducción, el limitado monitoreo y el pobre uso de información genera pérdida de oportunidades y desorden en las compras, además de fomentar ineficiencias y focos de corrupción que, evidentemente, se resistirán al cambio. Asimismo, debe delimitar roles con la central de compras públicas Perú Compras para explorar y desarrollar juntos nuevas estrategias como la homologación, el uso del catálogo electrónico y el acuerdo marco. A la par con ganar oportunidad y transparencia, permitirá repensar el rol de comprador de medicamentos del Estado ante un escenario de integración vertical en el sector privado.

Dentro del rol rector del Minsa y de las reformas que requiere el sistema de salud, esta definición de roles y reorganización es una de las más importantes y urgentes.

Por: Janice Seinfeld, Directora de Videnza Consultores

¿Y si los peruanos empleamos nuestro sentido común?

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¿Qué tienen en común una niña “perdida” en Canto Rey hallada muerta y violentada, con el choque de un camión y un bus en Pasamayo que deja regados decenas de muertos, con un mal policía pidiendo coima en algún lugar del país fuera del alcance de los ojos de sus superiores, con la carencia de medicamentos en cualquier establecimiento de salud público?

Además de ser hechos indeseables que afectan a seres humanos y muestran la poca institucionalidad e inoperancia del Estado, son evidencia de un problema tal vez no tan obvio: la escasa trazabilidad de una persona, vehículo o bien con la oportunidad y la eficiencia requeridas.

El concepto para avanzar en la solución

¿Sabía usted que una ley reglamentada hace 15 años creó el Registro Nacional de Información de Personas Desaparecidas, pero que hoy este prácticamente no existe? ¿Sabía usted que es obligatorio que un vehículo motorizado cuente con revisión técnica periódica, pero que no hay forma de “marcarlo” digitalmente en el sistema para detectar a los propietarios y conductores incumplidos? ¿Sabía usted que un policía en servicio tiene una ruta de patrullaje establecida por su superior, pero que no se emplean tecnologías de información para supervisar su ejecución? ¿Sabía usted que el Seguro Integral de Salud (SIS) financia los medicamentos de la mayoría de las personas que acuden a los establecimientos de salud públicos, pero no verifica informáticamente si se han entregado las medicinas que indican cada una de sus recetas?

Entonces, ¿qué hacer? ¿Promover más leyes, para incumplirlas y seguir ahogados en una montaña de papel que no agrega valor ni bienestar a la sociedad? ¿O tomar otro tipo de decisiones?

Una salida diferente es implementar la trazabilidad como piedra de toque para identificar a una persona, vehículo o bien en cualquier sistema de información público decentemente organizado.

La trazabilidad, una adaptación de la palabra traceability en inglés, según la RAE esla posibilidad de identificar el origen y las diferentes etapas de un proceso de producción y distribución de bienes de consumo”. Ampliando el concepto y aplicándolo para solucionar algunas de nuestras dificultades actuales, empecemos exigiendo a la Reniec que cumpla su meta original de lograr que el 80% de los peruanos contemos con un DNI electrónico en el bicentenario del Perú. La pronta inclusión de funcionarios públicos a esta acción permitirá medir su desempeño y simplificar su labor mediante el uso de la firma digital. Prioricemos, también, la identificación electrónica de personas vulnerables (niños, ancianos y quienes requieran de cuidados especiales en su salud), pues como sociedad tenemos la obligación de protegerlas. Exijamos que se terminen de implementar y usen las soluciones de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los establecimientos de salud públicos para el registro de datos de la prestación, lo que evitará la dependencia de información “estadística” inexacta con riesgo moral y, además, eliminará formatos redundantes.

Invirtamos más en lo importante: sistemas de información para gestionar con transparencia los recursos y tomar buenas decisiones. Ello permitirá instaurar una práctica exigida por todos: la rendición de cuentas del uso del dinero público.

Más allá de la indignación y dolor que los casos mencionados nos puedan provocar, evitemos caer en el rasgo de locura de hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener un mejor resultado. Rompamos el ciclo de ser un país con un Estado que no acumula conocimiento. Miremos alrededor de nuestras fronteras y veamos que nuestros vecinos ya nos superan en orden, progreso e institucionalidad sin hacer mucho ruido.

¿Nos ponemos a laborar en esa dirección?

Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario

El sistema de salud peruano es un aparato desintegrado, ineficiente e inequitativo. A pesar de los esfuerzos de los últimos años, la salud no ha logrado posicionarse para ser considerada dentro de una política de Estado. Un sistema en el que más del 30% de su presupuesto se va en costos administrativos; un sistema que no prioriza la prevención, sino la hospitalización; un sistema con mucha corrupción; un sistema que no brinda salud.

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La gestión de riesgos en tiempos de desconfianza

Conseguir la confianza de los ciudadanos en las instituciones requiere demostrar efectividad y calidad en el servicio. La reputación se construye a lo largo del tiempo, pero eventos catastróficos que generan publicidad adversa pueden fácilmente destruirla. Una reciente encuesta de IPSOS y El Comercio identifica a las instituciones públicas y privadas según cuánta confianza generan en los ciudadanos. En ella, los hospitales se ubican casi a la mitad del cuadro, con 45%. Nueve posiciones más abajo aparece EsSalud, con solo 35% de confianza.

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Construyendo puentes entre la economía y la psicología: el Nobel para Richard Thaler

Richard Thaler ha sido galardonado esta semana con el Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel por su aporte al desarrollo de la economía del comportamiento. Como reconoce la Real Academia de Ciencias de Suecia, Thaler es pionero en documentar y analizar cómo aspectos específicos de la psicología humana afectan de manera sistemática las decisiones económicas de la personas. El trabajo de Thaler ha sido fundamental no solo para el desarrollo de la economía del comportamiento, sino también para promover su uso en políticas públicas más eficientes. Desde Videnza Consultores, institución comprometida en fomentar y difundir la economía del comportamiento como instrumento valioso en el diseño y la implementación de políticas públicas en el Perú, estamos muy felices con este merecidísimo reconocimiento al profesor Thaler.

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Toma de decisiones en salud con evidencia científica: la vitamina C y el resfriado común

Cuántas veces hemos escuchado a nuestros familiares o amigos dar recomendaciones para prevenir o tratar enfermedades. Por citar un ejemplo, hablemos de lo relacionado a la vitamina C y la prevención del resfriado común. Esta enfermedad producida por virus es una de las infecciones respiratorias más frecuentes. ¿Cuántas personas cercanas a usted toman vitamina C de manera preventiva? ¿Usted lo hace o lo ha hecho? ¿Se ha preguntado si verdaderamente el ácido ascórbico (así también se le conoce a la vitamina C) permite evitar un resfriado común?

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Manual de Advertencias Publicitarias: comentarios desde la experiencia internacional

Hace aproximadamente un mes, con la intención de recibir comentarios, sugerencias o recomendaciones por un plazo de 90 días, el Ministerio de Salud (Minsa) publicó el proyecto del Manual de Advertencias Publicitarias para la aplicación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes, y su Reglamento. Dicho manual tiene por objetivo establecer las especificaciones técnicas de las advertencias publicitarias que deberán tener en la cara frontal de la etiqueta del producto aquellos alimentos procesados cuyos contenidos de sodio, azúcar, grasas saturadas y grasas trans excedan los parámetros establecidos. La siguiente imagen muestra la propuesta de advertencias planteada por el Minsa.

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