Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario

 

El sistema de salud peruano es un aparato desintegrado, ineficiente e inequitativo. A pesar de los esfuerzos de los últimos años, la salud no ha logrado posicionarse para ser considerada dentro de una política de Estado. Un sistema en el que más del 30% de su presupuesto se va en costos administrativos; un sistema que no prioriza la prevención, sino la hospitalización; un sistema con mucha corrupción; un sistema que no brinda salud.

¿Qué hacer para mejorarlo? En enero último, el Ministerio de Economía y Finanzas conformó la Comisión de Protección Social para proponer cómo mejorar la cobertura y la calidad de los servicios de salud, pensiones y protección frente al desempleo. Integrada por profesionales independientes del sector privado y la cooperación internacional, el lunes 13 de noviembre presentamos nuestro informe final.

Cómo mejorar integralmente el sector salud es un tema que abordamos en dicho grupo de trabajo. Ahí planteamos una reforma estructural del sistema, sobre todo a nivel de financiamiento y mancomunación de fondos. Esto porque creemos que el objetivo principal debe ser la búsqueda de protección social para ampliar el acceso a servicios de salud de calidad, consolidando el aseguramiento universal y respetando los pactos del Acuerdo Nacional.

Se requiere saber que la plata que entra al sector no se pierde, sino que los recursos se usan de manera eficiente. Por eso, nuestra propuesta es crear un Fondo Único, independiente y financiado vía impuestos, que se encargue de gestionar la cobertura en salud de toda la población. Esto permitirá reducir la fragmentación del sistema (múltiples subsistemas) y su segmentación (dime quién eres y te diré qué sistema de salud te corresponde), acciones necesarias para mejorar la eficiencia del gasto. De igual modo, serán fundamentales la clara definición de funciones, la institucionalización y la voluntad política.

La propuesta también contempla la creación de redes integradas de atención, donde se articulen los recursos públicos y privados para mayor cantidad y calidad de infraestructura y recursos humanos.

No pretendemos, por supuesto, que una reforma de esta magnitud se ponga en marcha de un día para el otro. La gradualidad en su implementación será clave, no solo por la disponibilidad en el financiamiento, sino por temas técnicos como la necesidad de mejorar significativamente la oferta. Para ello, lo primero será trabajar en lograr una buena institucionalidad de fondo y la delimitación de funciones.

Algunas voces se han manifestado críticas de la propuesta porque arguyen que es muy costosa. Si esta ruta no convence, debatamos otras opciones. La propuesta tiene valor ya solo por poner el tema de la salud al centro del debate. Necesitamos fijar qué modelo queremos tener para poder ir construyéndolo y preparar al Estado para responder ante él. Hoy cualquier reforma parcial carece de efecto porque se diluye en la ineficiencia del sistema. Seguimos perdiendo tiempo y recursos en acciones desarticuladas. Necesitamos políticas de Estado. Y para eso trabajamos en la comisión.

Se ha cuestionado, además, que no se haya abierto al debate fuera de la comisión antes de ser presentado el informe final. Considero completamente válido el comentario. Lamentablemente, esto no fue posible por cuestiones institucionales ajenas a la voluntad de los comisionados. Pero estamos a tiempo: discutamos, dialoguemos y avancemos. Pero lo que no podemos permitirnos es no hacer nada.

Janice Seinfeld

Directora Ejecutiva de Videnza Consultores

#NiUnaMenos a la escuela

Fuente: Istock

Este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, se llevará a cabo una nueva marcha #NiUnaMenos, esta vez con el eslogan “las cosas no han cambiado, regresamos a las calles”. A los casos de agresión a mujeres que vemos en redes sociales y en medios masivos de comunicación se suman los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES 2016 a nivel nacional. En ella, el 68,2% de las mujeres encuestadas manifestaron haber sido alguna vez víctimas de violencia psicológica, física y/o sexual por parte de sus parejas.

De acuerdo con la misma encuesta, del total de mujeres con hijos de entre 1 y 5 años de edad que experimentaron maltrato físico y/o sexual por parte de sus parejas, el 36,9% manifestó que sus hijos estuvieron presentes durante la agresión. Este dato es relevante porque los estudios muestran que los menores que han sido testigos de violencia tendrán mayores probabilidades de ser abusadores o de ser víctimas de nuevos abusos. Según lo precisa la encuesta, “los niños tienden a copiar la conducta de sus padres y aprenden de ellos a ser violentos. Las niñas aprenden de su madre que la violencia es inevitable y es algo con lo que tienen que vivir”.

¿Cómo prevenir la violencia de género? La educación destaca como una de las principales herramientas. Introducir la educación sexual en las aulas no solo contribuiría a reducir la violencia de género, sino que traería efectos colaterales positivos como consolidar el vínculo entre los sectores educación y salud para fortalecer los contenidos proporcionados en las aulas y garantizar el acceso oportuno y efectivo a los servicios de salud sexual y reproductiva a niños, niñas y jóvenes. Asimismo, permitiría incorporar contenidos pedagógicos asociados al desarrollo de habilidades de autocuidado y de protección desde la primera infancia, así como reducir la incidencia de embarazo juvenil y el contagio de enfermedades transmitidas sexualmente.

Si bien abordar temas de sexualidad en el aula puede colisionar con creencias religiosas de los padres, debemos entender que la violencia de género abarca mucho más que sexualidad. Implica trabajar en superar la división sexista del mundo para que hombres y mujeres apunten a objetivos compartidos. Para ello, debemos fomentar igualdad de oportunidades para que las mujeres alcancen puestos de poder, e incluir a los hombres en el cuidado de otras personas y en el cultivo de la empatía.

Para llevar estos temas a la escuela deben incluirse en el currículo cursos de igualdad de género y violencia de género para los distintos niveles educativos. Por ejemplo, se podría aplicar programas de prevención de la violencia con adolescentes donde se analice críticamente el contenido televisivo, o explicarles cómo empieza y evoluciona la violencia de género en la pareja para, justamente, prevenirla: la violencia no tarda mucho en aparecer; suele existir un fuerte vínculo afectivo, y cuando este no es suficiente surgen las amenazas, que pueden pasar de violencia psicológica a agresiones físicas y/o sexuales. Al mismo tiempo, es necesario que esta tarea se refuerce formando a los profesores sobre cómo tratar esta problemática en el aula.

Además, para complementar la tarea de la escuela y prevenir, detectar y afrontar la violencia de género es fundamental involucrar a los padres, y trabajar con los niños y jóvenes para que sean conscientes de sus roles machistas y puedan erradicarlos, rompiendo así la trasmisión intergeneracional de violencia.

La educación es una herramienta que puede llevar a perpetuar las desigualdades o que puede contribuir a combatirlas. Debemos todos situarnos en el segundo escenario.

María del Pilar Pinto de la Sota

Investigadora Principal de Videnza Consultores

La gestión de riesgos en tiempos de desconfianza

Conseguir la confianza de los ciudadanos en las instituciones requiere demostrar efectividad y calidad en el servicio. La reputación se construye a lo largo del tiempo, pero eventos catastróficos que generan publicidad adversa pueden fácilmente destruirla. Una reciente encuesta de IPSOS y El Comercio identifica a las instituciones públicas y privadas según cuánta confianza generan en los ciudadanos. En ella, los hospitales se ubican casi a la mitad del cuadro, con 45%. Nueve posiciones más abajo aparece EsSalud, con solo 35% de confianza.

Los ciudadanos hoy somos más conscientes de nuestros derechos vinculados a los servicios de salud y disponemos de un mayor número de canales para dar a conocer problemas durante la atención. Por ejemplo, la encuesta Lima cómo vamos 2016 identifica la calidad del servicio como el principal problema que enfrenta la atención de salud en Lima y el Callao, seguida de la falta de establecimientos, medicinas, número de profesionales y atención administrativa. Estas mismas variables son reconocidas en la encuesta nacional de satisfacción de usuarios en salud, Ensusalud 2016.

Si bien la falta de profesionales e infraestructura está claramente vinculada a mayor disponibilidad de recursos financieros, otras variables como el trato, el confort, el cumplimiento de guías clínicas y las medidas de seguridad en la atención dependen más de la gestión de los establecimientos.

Una de las herramientas que los gerentes utilizan en empresas de todo tipo para reducir eventos contraproducentes es la gestión del riesgo. Estrechamente asociada a la planificación, a la implementación de políticas de calidad o al control interno, es posible implementarla en cualquier tipo de organización pública o privada de bienes o servicios.

Gestionar los riesgos requiere identificar los procesos. Pongamos como ejemplo la atención de un paciente quirúrgico. Desde su ingreso —sea por emergencia o por consulta externa referido de un servicio del primer nivel de atención— hasta su salida del hospital ya operado, pasará por distintos ambientes, realizará papeleos, requerirá medicinas y será atendido por profesionales de la salud que harán uso de infraestructura y equipamiento.

En cada parte de este proceso, algo puede fallar: un proveedor incumple con entregar medicamentos o estos se quedan en el almacén y no están disponibles para el paciente; se produce un corte de energía eléctrica durante la cirugía; la cama asignada no se desocupa; la referencia al hospital demora más de la cuenta, etc. La gestión del riesgo nos permite hacer evidentes estos posibles eventos e identificar si pueden ser reducidos o eliminados con medidas de control tales como pruebas frecuentes de grupos electrógenos, uso de sistemas informáticos en línea, seguimiento a los proveedores, capacitación continua de los profesionales de la salud, entre otros. No identificar ni analizar los riesgos impide garantizar a los ciudadanos los resultados que esperamos.

Aunque la implementación de sistemas de gestión del riesgo en la práctica clínica (denominada seguridad del paciente) ha sido difundida en el Perú, no ha alcanzado el nivel de implementación que se requiere. Para lograrlo hace falta el compromiso y la participación de las autoridades sectoriales y sus organizaciones.

La gestión de riesgo es una herramienta gerencial importante que podrá ayudar a construir y mantener la confianza de los ciudadanos en los servicios de salud, tarea indudable del Estado, no solo como proveedor de servicios sino como ente rector del sector.

 

Hernán Ramos (Investigador Principal) y Janice Seinfeld (Directora Ejecutiva) de Videnza Consultores

Hacia una mejor gestión del agua y el saneamiento

En su presentación ante el Congreso de la República el pasado 12 de octubre para solicitar la cuestión de confianza al Gabinete Ministerial que preside, Mercedes Aráoz sostuvo que la meta del Ejecutivo para el año 2021 es que el 100% de hogares urbanos y el 85% de los de zonas rurales cuenten con el servicio de agua potable y desagüe. ¿Qué tan cerca estamos de lograr este objetivo?

En el año 2000, las Naciones Unidas promovieron que los países en vías de desarrollo disminuyeran a la mitad sus brechas de acceso a servicios básicos en los siguientes 15 años. En concordancia con dicho compromiso asumido internacionalmente, denominado Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), países como el Perú empezaron a diseñar políticas públicas agresivas para cumplir con las metas planteadas.

El diagnóstico implícito en el problema de acceso al agua potable decía que había que priorizar la inversión pública en el sector para garantizar que más familias peruanas dispusieran de este servicio básico en sus domicilios. Así, entre los años 2000 y 2015, el monto de los recursos públicos destinados al sector aumentó de manera impresionante: en el período 2001-2005 se destinaron S/. 750 millones, entre los años 2006 y 2010 dicho monto se elevó a S/. 10,000 millones y en el último quinquenio 2011-2015 llegó a S/ 19,500 millones.

En cuanto a acceso al agua, en dicho período se aumentó de 84.5 a 94.1% en las áreas urbanas y de 42.4 a 64.5% en las áreas rurales. Con estas cifras, Perú cumplió con el ODM en relación al agua. En el año 2015, las Naciones Unidas plantearon a los países nuevos retos en materia de desarrollo y acceso a servicios básicos, denominados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El ODS 6 propone ahora ir más allá del acceso y garantizar la provisión del agua y su gestión sostenible, así como el saneamiento para todos. Ello significa que el agua debe ser de calidad, estar disponible en la oportunidad y cantidad adecuadas y que su gestión debe ser sostenible.

Analizando el ámbito urbano, donde los servicios son gestionados por las Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS), el cumplimiento del ODS 6 es un gran reto. Según la ENAPRES 2015, solo el 53% del agua es segura para el consumo humano. La continuidad promedio del servicio es de 19 horas al día, existiendo algunas regiones que no superan las 10 horas. Asimismo, la mayoría de EPS presentan márgenes operativos negativos, bajos niveles de micromedición y altos niveles de agua no facturada.

Durante la última década, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) ha contribuido con los prestadores, principalmente con financiamiento para incrementar la infraestructura. No obstante, desde hace poco, la gestión y gobernabilidad han sido puestos en agenda debido a que son clave para garantizar la sostenibilidad de los servicios.

Por ejemplo, en el 2013 el MVCS creó el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS) con competencias para mejorar la administración y la gestión de las EPS. Una de sus principales herramientas es el Régimen de Apoyo Transitorio (RAT), que busca impulsar el reflotamiento de las EPS con problemas económico-financieros, de gestión empresarial o técnicos que afectan la sostenibilidad de los servicios.

La primera en ingresar al régimen fue la EPS Moquegua, en febrero de 2015. Esta experiencia señala que, entre otros avances, se logró incrementar el acceso y la continuidad del servicio de agua, principalmente en localidades donde la situación era precaria. Asimismo, los ingresos operativos aumentaron gracias a una mejor operación comercial. Además, las deudas con el Fonavi, la Sunat y los trabajadores fueron gestionadas con fraccionamientos y mecanismos alternativos de pago.

Desde el 2015 han ingresado 13 EPS a esta modalidad, de las 48 del ámbito del OTASS. Todas están todavía en el inicio del RAT y se espera que los efectos positivos de su implementación se produzcan en cada una de ellas igual o en mayores proporciones que en la EPS Moquegua. Con este y otros instrumentos que el MVCS viene promoviendo, el sector está encaminado a cumplir con los objetivos del Gobierno, así como el ODS 6.

 

Milton von Hesse (Director Ejecutivo) y Claudia Zavaleta (Analista Senior) de Videnza Consultores

Construyendo puentes entre la economía y la psicología: el Nobel para Richard Thaler

Richard Thaler ha sido galardonado esta semana con el Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel por su aporte al desarrollo de la economía del comportamiento. Como reconoce la Real Academia de Ciencias de Suecia, Thaler es pionero en documentar y analizar cómo aspectos específicos de la psicología humana afectan de manera sistemática las decisiones económicas de la personas. El trabajo de Thaler ha sido fundamental no solo para el desarrollo de la economía del comportamiento, sino también para promover su uso en políticas públicas más eficientes. Desde Videnza Consultores, institución comprometida en fomentar y difundir la economía del comportamiento como instrumento valioso en el diseño y la implementación de políticas públicas en el Perú, estamos muy felices con este merecidísimo reconocimiento al profesor Thaler.

Al incorporar conceptos provenientes de la psicología al estudio económico, Thaler pudo desarrollar modelos más realistas sobre el comportamiento económico de las personas. Entre sus principales aportes podemos mencionar sus estudios sobre la falta de autocontrol (lack of self-control) y el desarrollo del concepto de contabilidad mental (mental accounting).

En 1981, Thaler y Shefrin desarrollaron un modelo para explicar cómo los agentes económicos toman decisiones intertemporales (elección entre opciones con consecuencias en múltiples periodos de tiempo). La novedad de este modelo en relación a los clásicos modelos económicos de utilidad esperada es la incorporación del concepto de falta de autocontrol en las personas. Es precisamente este concepto el que explica por qué nos resulta tan difícil postergar el consumo presente por un mayor ahorro. Thaler y Shefrin concluyen que es racional que las personas elijan imponer restricciones a su propio comportamiento que les permitan enfrentar su falta de autocontrol. Los estudios de Thaler y de posteriores autores han tenido importantes implicancias en el desarrollo de planes de ahorro con fines previsionales. Un ejemplo claro es el desarrollo de programas como Save More Tomorrow, donde las personas, previniendo su falta de autocontrol en el futuro, se comprometen hoy a incrementar su tasa de ahorro cuando aumentan sus ingresos.

En cuanto al modelo de contabilidad mental, el siguiente ejemplo, presentado por el mismo Thaler en 1985, resulta bastante ilustrativo. Imaginen la siguiente situación: los esposos Pérez tienen ahorrados US$ 15,000 para comprar su casa de playa y esperan adquirirla en unos cinco años. Su dinero gana 10% al año en un depósito a plazo fijo. Los mismos señores Pérez acaban de comprar un carro nuevo por US$ 11,000, el cual financiaron con un préstamo vehicular a tres años y a una tasa de 15%. ¿No resulta muy racional, verdad? Thaler desarrolló la teoría de la contabilidad mental para explicar cómo gente como los señores Pérez simplifican la toma de decisiones financieras mediante la creación de cuentas separadas en sus mentes (ahorro para la casa de playa/dinero para el carro nuevo), centrándose en el impacto estrecho de cada decisión individual en lugar de analizar su efecto global. En muchos casos, como el ejemplo presentado, esta creación de cuentas separadas puede resultar en un comportamiento irracional desde el punto de vista económico.

Finalmente, entre los aportes de Richard Thaler no se puede dejar de mencionar la publicación del libro Nudge: Improving Decisions about Health, Wealth, and Happiness, escrito en coautoría con Cass Sunstein. En dicha publicación, y basados en muchos de los hallazgos de la economía del comportamiento, los autores desarrollan la Teoría del Refuerzo Positivo, que propone influir en la toma de decisiones de los agentes pero sin restringir su libertad de elección. Esta teoría ha sido uno de los principales aportes de la economía del comportamiento para la formulación de políticas públicas.

PhD en Economía por la Universidad de Rochester y actual profesor de Ciencias Conductuales y Económicas en la Universidad de Chicago, Thaler es director del Center for Decision Research y en el 2015 fue presidente de la American Economic Assciation. Tras el anuncio de su premio, en una de sus primeras entrevistas manifestó que, “para hacer una buena economía, uno debe tener presente siempre que las personas son seres humanos”. Una obviedad que a veces muchos economistas y hacedores de política parecemos olvidar.

 

Janice Seinfeld (Directora Ejecutiva) y Nicolás Besich (Investigador Principal) de Videnza Consultores 

Toma de decisiones en salud con evidencia científica: la vitamina C y el resfriado común

Cuántas veces hemos escuchado a nuestros familiares o amigos dar recomendaciones para prevenir o tratar enfermedades. Por citar un ejemplo, hablemos de lo relacionado a la vitamina C y la prevención del resfriado común. Esta enfermedad producida por virus es una de las infecciones respiratorias más frecuentes. ¿Cuántas personas cercanas a usted toman vitamina C de manera preventiva? ¿Usted lo hace o lo ha hecho? ¿Se ha preguntado si verdaderamente el ácido ascórbico (así también se le conoce a la vitamina C) permite evitar un resfriado común?

A lo largo de la historia la investigación científica en salud ha servido de base para formular recomendaciones tanto a nivel individual (propias de la medicina clínica) como colectiva (relativas a la salud pública). No obstante, en muchas oportunidades se transmite información sobre el efecto de intervenciones en salud que no tiene base en la evidencia científica. Un gran problema es que en el quehacer diario no podemos discernir qué información proviene de la evaluación de investigación científica de calidad y cuál constituye una tradición oral sin base científica.

Para nuestro ejemplo, ¿se imagina que usted deba leer una gran cantidad de artículos sobre el efecto de la vitamina C en el resfriado común? Ello no solo le tomaría muchísimo tiempo, sino que además necesitaría haber desarrollado habilidades de lectura crítica de estudios científicos en salud. Es precisamente esta necesidad una de las bases para el desarrollo de métodos que analizan de manera crítica y rigurosa los estudios primarios, y sintetizan la información: estudios de síntesis, estudios secundarios o revisiones sistemáticas.

Son múltiples las aproximaciones metodológicas que tiene la ciencia para ayudarnos en la toma de decisiones con respecto a nuestra salud. Los científicos alrededor del mundo damos a conocer nuestras investigaciones a través de publicaciones en revistas científicas que cuentan con revisiones objetivas y rigurosas por parte de académicos con alta experticia en diversas áreas del conocimiento. Si nuestro trabajo supera el rígido proceso de revisión, se logra su publicación y su consecuente difusión en la academia. Por supuesto, puede haber muchos equipos de investigadores estudiando el efecto de una intervención en particular sobre la salud (tecnología sanitaria), lo que deriva en varias publicaciones en diferentes revistas.

Una revisión sistemática de buena calidad publicada el año 2013 por Hemilä y Chalker mostró que en la población general no disminuyó la frecuencia de nuevos casos de resfriado común entre las personas que tomaron suplementos con vitamina C frente a quienes no recibieron este suplemento. Solo en el caso de las personas con actividad física intensa se observó que el riesgo de resfriado disminuyó cuando recibieron el suplemento (existen otros resultados en este metaanálisis, pero para efectos didácticos presentamos únicamente estos dos). Ahora cuenta usted con información valiosa que le permitirá decidir si utiliza o no la suplementación con la vitamina C.

Las revisiones sistemáticas nos permite tomar decisiones basadas en evidencia científica respecto a nuestra salud, la de familiares o allegados. Ahora imagínese que usted debe de decidir ya no solo por su salud, la de sus familiares o allegados, sino por la de todos los recién nacidos del país, o por la de todos los pacientes con diabetes mellitus de una región. Es en estos contextos más complejos que la evaluación de tecnologías sanitarias —que incluye las revisiones sistemáticas como una de sus herramientas— puede jugar un rol fundamental para informar la toma de decisiones a nivel de salud colectiva.

 

Edward Mezones-Holguín MD MSc, investigador principal

Manual de Advertencias Publicitarias: comentarios desde la experiencia internacional

Hace aproximadamente un mes, con la intención de recibir comentarios, sugerencias o recomendaciones por un plazo de 90 días, el Ministerio de Salud (Minsa) publicó el proyecto del Manual de Advertencias Publicitarias para la aplicación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes, y su Reglamento. Dicho manual tiene por objetivo establecer las especificaciones técnicas de las advertencias publicitarias que deberán tener en la cara frontal de la etiqueta del producto aquellos alimentos procesados cuyos contenidos de sodio, azúcar, grasas saturadas y grasas trans excedan los parámetros establecidos. La siguiente imagen muestra la propuesta de advertencias planteada por el Minsa.

 

 Fuente: Gestión

 

Sobre el manual y las políticas de etiquetado para la promoción de una alimentación saludable entrevistamos a Daphne Koek, máster de Ciencias Conductuales y Económicas de la Universidad de Warwick (Reino Unido) y especialista en promoción de la salud en Singapur. Según ella, la experiencia muestra que el impacto de este tipo de políticas de etiquetado no es concluyente, pues no existe consenso en la literatura sobre el impacto que tiene el uso de este tipo de etiquetas en el consumo de alimentos altos en nutrientes críticos como el azúcar, el sodio o las grasas.

Más aún, en relación a la propuesta de advertencias publicitarias del Minsa, la especialista se mostró bastante escéptica. Para ella, un aspecto clave en la capacidad de implementación y la sostenibilidad de estas políticas es contar con los incentivos adecuados para la industria. Así, en el Reino Unido el uso del Semáforo Alimenticio es de carácter voluntario y cuenta con el respaldo de grandes cadenas de alimentos. En consecuencia, Koek advierte que los mensajes propuestos por el Minsa que transmiten riesgo difícilmente serán respaldados por la industria.

¿Qué hacer entonces? La política de etiquetado implementada por el Health Promotion Board de Singapur es un ejemplo interesante de cómo se puede diseñar una política que promueva una alimentación saludable de la mano del sector privado.

La iniciativa, conocida como Healthier Choice Symbol, otorga sellos de calidad (como el que mostramos en la imagen 2) a aquellos alimentos que cumplen con ciertos parámetros técnicos. La política no solo reconoce a los alimentos con contenidos bajos de grasas, sodio o azúcar, sino también a aquellos con altos contenidos de granos integrales y calcio. Para poder acceder a este reconocimiento, las empresas aplican voluntariamente y cuando cumplen con los parámetros establecidos, se ganan el derecho a los sellos como parte de su etiquetado.

Fuente: www.fairprice.com

 

Actualmente, son más de 2600 productos los que cuentan con estos sellos. Se ha logrado incentivar a que la industria se esfuerce por cumplir con los estándares establecidos. Como ejemplo podemos mencionar el esfuerzo realizado por las empresas para no perder sus sellos, incluso cuando se endurecen los requerimientos como bajar el porcentaje máximo de azúcar permitido. Las empresas adecúan su producción para cumplir con los nuevos estándares.

Finalmente, es importante que las políticas sean innovadoras para ayudar a las personas a virar efectivamente su comportamiento hacia una alimentación más sana. Los aportes de la economía conductual resultan útiles en este campo. En Singapur, en coordinación con una cadena internacional de comida rápida se incentivó el uso de pan integral como la opción default para sus desayunos. El nivel de ventas de la cadena no disminuyó y el Gobierno promovió una alimentación más saludable.

Desde Videnza Consultores creemos que son precisamente este tipo de políticas innovadoras, simples y efectivas las que desde el sector público, pero en asociación con el sector privado, se deben promover para combatir un problema de salud pública como el sobrepeso y la obesidad.

 

Nicolás Besich, investigador principal de Videnza Consultores

Seguridad ciudadana, ¿responsabilidad solo del Mininter?

Generalmente, cuando se piensan los problemas de seguridad ciudadana, se asume que competen a la Policía o a las instituciones de justicia. De allí que las soluciones suelen pasar por aumentar el número de efectivos y sus recursos, o las prohibiciones y penas.

Sin embargo, los resultados logrados demuestran que, en sí mismas, dichas medidas son insuficientes. En muchos casos, la incidencia de los delitos no solo no disminuye, sino que aumenta, y cuando se logra reducirla, disminuye únicamente mientras se sostiene la acción, retornando a menudo con mayor intensidad. Es lo que revelan incluso las políticas de “mano dura” implementadas en diversos países de la región.

Y es que la prohibición y el riesgo también inducen. No podría entenderse, de otra manera, la persistencia y hasta el incremento de ciertas conductas cuando más se insiste en prohibirlas o en advertir su peligro. Entonces, ¿qué hacer?

Inclusión social de los espacios públicos

Una primera observación que se impone, inclusive al transeúnte más desprevenido, es que son los espacios públicos sin iluminación, invadidos por la basura y, sobre todo, no transitados —es decir, los espacios públicos excluidos de la ciudad— los que se vuelven inseguros. Es lo que se demuestra también, pero por sus efectos inversos, cuando alguna obra permitió recuperar el espacio público.

Sin embargo, no basta con reconstruir o iluminar un parque; es necesario incorporarlo a la vida de la ciudad como espacio habitado que los ciudadanos frecuentan para el encuentro familiar o social. Cuando esto ocurre, las actividades marginales (la prostitución, el consumo y venta de drogas, el robo callejero) son desplazadas y la vigilancia, al principio, fundamental para cuidar la seguridad en el espacio recuperado, se reduce en número y horario. Cuando no, al cabo de un tiempo, estos vuelven a ser ocupados por la actividad marginal, la oscuridad y la basura.

Inclusión social de barrios

Pero, más allá de la recuperación de los espacios públicos —que, aislados, solo desplazarían las actividades delictivas hacia otros lugares—, son políticas de inclusión de los barrios marginales en los proyectos de desarrollo locales las que parecen haber contribuido, en mayor medida, a la reducción de la inseguridad en ciudades como Medellín o Guayaquil. Al incorporarlos a la vida de la ciudad, al ser visitados por personas de otros sectores —incluidos los de mayores ingresos— posibilitan a sus habitantes nuevas formas de relación con la ciudad, que recuperen su orgullo, que arreglen sus calles y sus casas para recibir al visitante ofreciendo su mejor cara, que “se arreglen” ellos mismos al salir de sus hogares. Incluso, a muchos, los motiva a ir a otros barrios, a recorrer la ciudad.

Ofertas sociales inclusivas

En este mismo orden de ideas, son los jóvenes que no han logrado afincar su deseo en alguna actividad —deportiva, cultural, los estudios o un oficio— quienes más susceptibles están de inscribirse en actividades delictivas o, en general, de riesgo. Por otra parte, observando los fenómenos de pandillas, se encuentra que, con frecuencia, los jóvenes salen de ellas no por la solución de una situación deficitaria en el terreno económico, sino por el encuentro con una oferta social que captura su interés, y se dan a la tarea de aprender, entrenar, ensayar. Poco a poco, conforme se van comprometiendo con la actividad, se van apartando de la pandilla, sin que sea un cometido premeditado. La misma historia se repite con unos y otros, lo que cambia son las actividades: un deporte, una banda de música, un grupo de baile. En todos los casos se trata de un “encuentro”, no previsto, no esperado, sin la posibilidad de anticipar sus efectos.

Que sea así implica que no se puede definir a priori una fórmula eficaz para todos los casos o para un caso en particular. Sin embargo, señala la importancia de generar y mantener abierta una oferta de actividades diversa y atractiva, animada por gente entusiasta y amante de lo que hace, que lo tome en serio y sea exigente, que le dé valor y transmita su pasión, interesada en incluir en ella a otros.

En consecuencia, los problemas de seguridad ciudadana no son solo problemas de la Policía o de las instituciones de justicia; son problemas relacionados con la inclusión social y competen a la sociedad y sus instituciones, terreno en el que hay mucho por hacer e inventar.

Alfonso Gushiken, investigador principal

Al maestro con cariño

Fuente: Andina

Nadie duda de la destacada labor que cumplen los docentes en toda sociedad. En el Perú, como sabemos, en distintas regiones del país la huelga magisterial va a alcanzar los dos meses de duración. ¿Cuáles son sus principales demandas? Básicamente, dos: el aumento de los sueldos y la garantía de su “seguridad” frente al sistema de evaluaciones, pues consideran que podrían llevarlos al despido en caso no obtener resultados satisfactorios.

Pero la problemática del sector educación y, en particular, de los docentes, es mucho más compleja que resolver esos reclamos puntuales. La importancia del docente dentro del sistema educativo ha sido estudiada sistemáticamente y se ha demostrado que su rol es determinante en la calidad del aprendizaje del alumno. Por ello, es de esperarse que las políticas que contribuyan a mejorar la calidad docente en las escuelas impacten de manera positiva en el rendimiento y en los aprendizajes de los estudiantes.

¿Cómo lograrlo? ¿Cómo hacer que la docencia se convierta en una opción profesional atractiva? ¿Cómo atraer al mejor talento a la carrera pública magisterial? Y, más aún, ¿cómo lograr la permanencia de los mejores cuadros docentes?

El Ministerio de Educación ha implementado diversas iniciativas con el fin de ofrecer incentivos para atraer y asegurar el talento magisterial en la carrera pública. Estos incentivos consideran mejoras remunerativas y bonos sobre la base del mérito. Entre ellos, se encuentra la Beca Vocación de Maestro, una beca integral de formación inicial docente para los jóvenes con mejores calificaciones; el Bono de Atracción a la Carrera Pública Magisterial, orientado a subsidiar el acceso a la carrera pública magisterial para los docentes del tercio superior en el orden de méritos, son algunos ejemplos. Así mismo, las ya conocidas Palmas Magisteriales y el Concurso Nacional de Buenas Prácticas Docentes buscan distinguir a docentes y directivos de las escuelas públicas del país por su labor destacada en buenas prácticas pedagógicas.

Sin embargo, hay otros elementos que inciden en la elección de educación como carrera profesional y que no hay que dejar de tomar en cuenta. Según el Observatorio Ponte en Carrera, la docencia ofrece menores retornos en comparación a carreras como ingeniería, medicina o negocios, lo que sin duda es un desincentivo. En promedio, un profesor de una escuela pública gana S/ 1500 al mes, lo que representa el 60% del ingreso mensual promedio reportado (S/2490 mensuales). Mientras tanto, un ingeniero, médico o profesional en negocios, ganan S/ 3138, S/ 3930 y S/ 2258 al mes, respectivamente.

Desde el punto de vista social, a pesar del alto impacto que un profesor genera en la sociedad, la confianza en los docentes de la carrera pública está deteriorada. Según un sondeo aplicado por IPSOS en 2014, más del 50% de los encuestados resaltó las deficiencias en la formación de los docentes y sus inasistencias a clases. Más aún, en la última encuesta de IPSOS, el 71% de los entrevistados piensa que los maestros en huelga deben ser despedidos luego de que la huelga haya sido declarada ilegal.

Respecto a las dos principales demandas que hoy llevan a los maestros a las calles, la actual gestión está haciendo grandes esfuerzos por atender sus pedidos, por lo que han adelantado el incremento del salario básico de los docentes a diciembre, originalmente previsto para inicios del 2018 y también se han comprometido a capacitarlos antes de las evaluaciones.

Sin embargo, es necesario que pasada la crisis se implementen reformas de fondo tanto para alentar a los docentes en el desarrollo de su carrera pública, como para acrecentar la confianza actual de la sociedad en la docencia. Para revalorar la labor del docente se requiere de campañas efectivas de comunicación y sensibilización en todo el país. Los buenos maestros deben ser visibilizados, reconocidos, premiados, entrevistados en medios de comunicación, deben contarnos sus historias, conmovernos y llevarnos a todos a querer transformar vidas, como la mayoría de ellos lo hacen día a día.

María del Pilar Pinto de la Sota, investigadora principal de Videnza Consultores

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Leading Education

El pasado 19 y 20 de julio se realizó en Buenos Aires la quinta edición de la Conferencia sobre Liderazgo Educativo en América Latina “Leading Education”. El encuentro estuvo organizado por FormarHub, institución sin fines de lucro que tiene por objetivo conectar a jóvenes líderes, apoyar enfoques innovadores y promover prácticas exitosas en el sector educativo.

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